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martes, 26 de febrero de 2013

BIZBAK INDIE FESTIVAL, LO QUE APRENDIMOS Y OTRAS HISTORIAS


A tan solo una semana de grabar en directo el concierto que Saioa ofrecerá el 1 de marzo en Bizkaia Aretoa en lo que será el tercer proyecto de Filmattack, Yaiza Aldama y Laura Juan asistimos al pistoletazo de salida del Bizbak Indie Festival, el viernes 22 de febrero. Además de disfrutar de tres grupos de primera (y que hasta entonces nos eran totalmente desconocidos), pudimos echar un vistazo a la grabación que llevaron a cabo otras productoras y, así, prepararnos para lo que se nos avecina.


Tras haber vivido la experiencia no nos arrepentimos lo más mínimo de habernos perdido el partido del Athletic y haber desafiado las gélidas temperaturas de la noche bilbaína. No podríamos haber imaginado lo diferente que son las condiciones durante el concierto frente a la solitaria localización que algunos miembros de la productora tuvimos la ocasión de visitar. Todas las ideas preconcebidas sobre las dificultades durante la grabación y el resultado final se desmoronaron en cuanto vimos de qué iba el asunto.

Destacamos varias conclusiones fundamentales:

Escenario del Bizbak Indie Festival en el momento de la actuación del grupo zaragozano Tachenko.
























-La música en la sala es ensordecedora y las vibraciones de las ondas de sonido retumban en el cuerpo, de modo que queda descartada la comunicación oral y mediante whatsapp. La única opción viable es la que eligieron los tres grupos que grabaron el viernes 22: Los ayudantes de cámara acompañan en todo momento a los operarios de cámara para relevarlos cuando haga falta, cambiar las baterías de las cámaras (si procede), etc.

-La idea inicial de pasearse por el escenario como Pedro por su casa para obtener los mejores planos es inviable. Sobre el escenario se colocan todos los instrumentos y aparatos técnicos necesarios durante las tres horas de concierto, de modo que los dos primeros grupos en grabar se encontrarán una plataforma llena de cables, focos e instrumentos que impiden dar más de un paso. El último grupo en grabar tendrá más libertad en este sentido porque el escenario se va “liberando” en cuanto que los músicos retiran aquello que ya han usado. Sin embargo, los movimientos siguen estando bastante restringidos.

-La “prohibición” de no poder grabar en un sitio fijo de los pasillos laterales no se cumplió en ninguna de las grabaciones. Por norma general, el operador de cámara que se paseaba por uno de los pasillos buscaba un lugar en el que quedarse recostado contra la pared la mayor parte del tiempo y, aunque no se utilizaron trípodes, sí es cierto que las figuras quietas pueden considerarse un obstáculo en el tránsito de las personas, algo que no está permitido por motivos de seguridad.

Momento de la actuación del grupo Wilhelm and the dancing animals en el Bizbak Indie Festival.

-En relación con los pasillos laterales de la sala, recomendamos grabar la primera media hora de concierto en el lado contrario a la entrada por motivos obvios. Una vez pasada la primera mitad del concierto, el cámara lateral tiene más libertad para pasarse al otro lado del pasillo ya que apenas entran espectadores y no es habitual que muchos se marchen. Esto no se cumple cuando se trata del último concierto de la noche, en cuyo caso es bastante frecuente que la gente abandone el recinto en la segunda mitad del concierto. En este caso, el procedimiento que recomendamos más sensato es justamente el contrario: Comenzar grabando desde el pasillo que da acceso a la sala y terminar la grabación desde el lado contrario, para evitar tropezar con todos aquellos que abandonen el lugar.

-Nos sorprendió que ningún grupo incorporase micrófonos cortos a las cámaras. Bien es cierto que el sonido será grabado y aportado posteriormente por el técnico de sonido del Bizkaia Aretoa, pero eso no es motivo para que los grupos se desentiendan del aspecto sonoro. Nosotras creemos que, pudiendo recoger una pista de sonido desde la propia cámara (aunque sea para grabar los aplausos del público), no deberíamos descartar esa posibilidad.

Por último únicamente nos queda señalar que en el dossier de preproducción que realizamos para este proyecto olvidamos solicitar auriculares para los cámaras. Aún así, los solicitaremos para el día de la grabación.



Os animamos a todos a que asistáis al Bizbak Indie Festival, ¡y recordad que la semana que viene Filmattack estará rodando allí!

“Desgraciados los hombres que tienen todas las ideas claras”

Yaiza Aldama y Laura Juan

domingo, 21 de octubre de 2012

RODAJE PASADO POR AGUA


Nuestra primera experiencia de rodaje como Filmattack no tuvo desperdicio, aunque podemos adelantar que nada salió como esperábamos. 

Actriz principal
El mayor problema que encontramos a la hora de grabar fue la meteorología, algo que también sufrieron las actrices, que han acabado con gripe debido a que el vestuario del rodaje no coincidía con la estación del año.

Además, y como ya os relatamos en otro post, la escena más larga y complicada del cortometraje debería haberse grabado en un bosque, pero el tiempo no nos dio tregua. Como un poco de agua hubiera supuesto paralizar el rodaje en exteriores, todo lo grabado hasta entonces no habría tenido sentido alguno, así que tuvimos que hacer lo que queríamos evitar a toda costa: buscar una localización alternativa (en este caso, con el requisito esencial de no estar al aire libre) y ajustar todo el guión a las posibilidades que ofrecía el nuevo emplazamiento, un aparcamiento cubierto, con la consecuente influencia en la narración de la historia.

Actriz
El alcance de este contratiempo va mucho más allá del evidente grado de improvisación y trabajo sin recompensar. Basta con recordar que, en el momento de la grabación, únicamente disponíamos de los recursos técnicos y humanos que hasta entonces habíamos considerado necesarios. Los recursos humanos son fáciles de gestionar y, en este sentido, cuanto más grande sea la productora mejor: No es difícil suplir a un actor en un momento determinado, ya sea con un amigo, un familiar o, incluso, uno de los miembros de la productora. Sin embargo, conseguir un determinado elemento técnico es mucho más complicado, sobre todo si el material no es propiedad de la productora, sino que ha sido alquilado o se usa en calidad de préstamo, como fue nuestro caso. Así, ante un cambio de circunstancias podemos encontrarnos con un excedente de material o con escasez del mismo. Centrándonos en nuestra experiencia durante la grabación del proyecto, para el rodaje en el bosque teníamos preparado el reflector y el micrófono de cañón y, sin embargo, ambos elementos nos fueron inútiles en el aparcamiento, donde habría sido mucho más útil una dolly y un equipo completo de iluminación.

Alegría del equipo al acabar la grabación
La sensación final: no sólo hemos perdido planos preciosos en plena naturaleza y buenos contrastes entre escenas, sino que todo el trabajo realizado a lo largo de un mes no ha servido para mucho. Sin embargo, hemos ganado en atmósfera tenebrosa para nuestro corto e, incluso, hemos conseguido darle mayor sentido argumental a las escenas. Esto no significa que la lluvia nos haya hecho un favor, pero la alternativa propuesta no ha sido el gran desastre que pensábamos que sería y, pese a todas las dificultades, reaccionamos a tiempo para adaptarnos lo mejor que pudimos a la situación.

Sin embargo, aquí no acabaron nuestros quebraderos de cabeza. Las palabras "propiedad privada" supusieron una auténtica pesadilla a la hora de rodar. Al llegar a la primera localización nos dimos cuenta de que aunque no enfocáramos al edificio elegido en sí, había cámaras de seguridad en el exterior y carteles que informaban de que los terrenos eran propiedad particular. Afortunadamente, fuimos lo bastante sensatas como para evitar los posibles problemas que acarrearía grabar sin permiso previo. Recogimos el equipo y nos dirigimos hacia otro de los posibles emplazamientos, pero la suerte seguía sin estar a nuestro favor: empezó a diluviar, por lo que tuvimos que movernos una tercera vez hasta nuestra localización definitiva, el anteriormente mencionado parking cubierto del campus de la Universidad del País Vasco, en Leioa (Vizcaya).

Para rematar el día, durante la grabación nos encontramos con tres agentes de seguridad del campus que, además de intentar impresionarnos, nos tomaron los datos por si hacíamos travesuras en las instalaciones de la universidad. Lo peor no fue tener que lidiar con ellos, sino preocupar sobre nuestro bienestar a terceras personas que se han hecho cargo de una responsabilidad impuesta.

Equipo completo 
Además, la sensación general del grupo tras los incidentes es que el único sitio donde no se requieren permisos para rodar es en tu propia casa. Y esto nos parece una barbaridad, no sólo porque hay multitud de espacios públicos que deberían estar para el disfrute de todas las personas sin solicitar un permiso previo (y más cuando se utilizan con una finalidad educativa), sino porque un campus universitario debería ser un lugar donde se comparten experiencias y se aprende, tanto dentro como fuera de las aulas, en días laborables y festivos. De momento, no es así.
           

"Siempre que llueve, escampa"

Filmattack